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| De los minutos que cambian la mirada. |
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El viernes recién pasado fuimos testigos de un pequeño milagro en nuestro colegio.
Y este milagro comenzó a gestarse hace un tiempo, cuando tuve la invaluable oportunidad de presenciar una obra de esta compañía y sentir lo que muchos pudieron sentir la noche del viernes.
¿Qué se nos viene a la mente cuando pensamos en la integración o en la discriminación de los discapacitados mentales?
Tal vez no puedo ser lo objetivo que debiese en este minuto, porque estoy en la vereda del padre que ha tenido que vivir 16 años de contrapuntos entre la agresión de una sociedad profundamente ignorante respecto del diferente y la sorpresa diaria de ver crecer a mi hija y su ternura inagotable, poniendo el doble de esfuerzo para alcanzar nuevas metas.
Pero es sabido que nunca se termina de aprender y que nuestra capacidad de asombro es un indicador de lo vivos que estamos.
Mi asombro, que comenzó esa noche cuando pude observar la respuesta de la comunidad leonpradina que llenó el auditórium.
Que continuó al ver como el silencio inicial, ese silencio causado por la curiosidad, pasó a ser el resultado de la sorpresa, la admiración, la reapertura de nuestros ojos gastados y se materializó en la emotiva ovación final.
Creo que el objetivo de este evento se cumplió plenamente, y ese objetivo no era presenciar una costosa puesta en escena, sino que era salir del auditórium con una mirada diferente respecto de la discapacidad mental.
Gracias al grupo de baile, de música y de teatro del colegio Nuevo Mundo, por enseñarnos a que nuestras vallas nunca son tan altas. Gracias a Ximena Jorquera y a Ernesto Paz por esa vocación que los lleva a ser protagonistas e instrumentos del llevar ese pedacito de cielo a quienes estamos tan pegados a este suelo.
Gracias IMLP.
Cultura CGPA 2009. |
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